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¿Qué pasa si incluyo deducciones no autorizadas en mi declaración?

  • Foto del escritor: MONICA RAYA
    MONICA RAYA
  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura


Hablar de deducciones fiscales suele generar una idea peligrosa: “si tengo factura, lo puedo deducir”. No, no funciona así.

En México, una deducción no es simplemente un gasto. Es un derecho condicionado por ley. Si no cumple con los requisitos legales, fiscales y formales, deja de ser deducción y se convierte en un riesgo.

La pregunta no es si la autoridad puede darse cuenta. La pregunta correcta es: ¿qué ocurre cuando detecta que incluiste deducciones que no están autorizadas?

La respuesta involucra dinero, revisiones, multas y, en ciertos casos, consecuencias penales.



¿Qué es una deducción no autorizada?


Una deducción no autorizada es cualquier gasto que reduces en tu declaración sin que la ley permita hacerlo o sin cumplir los requisitos exigidos.

La regulación principal está en la Ley del Impuesto sobre la Renta y en el Código Fiscal de la Federación. Estas normas establecen qué gastos pueden disminuir la base del impuesto y bajo qué condiciones.

Un gasto puede ser no autorizado por distintas razones:

  • Porque la ley simplemente no lo contempla como deducible.

  • Porque, aun siendo deducible, no cumple requisitos formales (por ejemplo, no se pagó por medios bancarios cuando era obligatorio).

  • Porque no es estrictamente indispensable para la actividad económica.

  • Porque la operación no tiene sustancia real.

Aquí es donde muchas personas se equivocan. Tener una factura no convierte automáticamente un gasto en deducible. La factura es solo un requisito, no la autorización en sí misma.


¿Qué sucede si la autoridad lo detecta?


El Servicio de Administración Tributaria (SAT) cuenta con sistemas digitales que cruzan información en tiempo real. Si detecta inconsistencias, puede ejercer facultades de comprobación conforme al artículo 42 del Código Fiscal de la Federación.

Cuando se determina que una deducción es improcedente, ocurre lo siguiente:

Primero, la autoridad recalcula el impuesto como si esa deducción nunca hubiera existido. Esto incrementa la base gravable y, por lo tanto, el impuesto a cargo.

Segundo, al impuesto omitido se le agregan actualización y recargos, conforme a los artículos 17-A y 21 del Código Fiscal.

Tercero, se impone una multa por declarar inexactamente. Las multas pueden representar un porcentaje significativo del impuesto omitido.

Lo que empezó como “ajustar un poco la declaración” puede terminar en un crédito fiscal considerable.


¿Puede convertirse en delito?


No todo error es delito. Hay que distinguir entre equivocación y simulación.

Si se trata de un error técnico, normalmente el tema se mantiene en el ámbito administrativo: diferencias, multas y recargos.

Sin embargo, cuando existe intención de engañar, utilizar comprobantes que amparan operaciones inexistentes o simular actos para disminuir la carga tributaria, puede actualizarse el delito de defraudación fiscal conforme a los artículos 108 y 109 del Código Fiscal de la Federación.

Ahí ya no estamos hablando solo de dinero. Estamos hablando de responsabilidad penal.


Impacto más allá del impuesto


Muchas personas ven el tema únicamente como “pagar más o menos”. Pero el verdadero impacto es estratégico.

Una revisión fiscal puede afectar:

  • La reputación del negocio.

  • La posibilidad de acceder a financiamiento.

  • La confianza de inversionistas o socios.

  • La estabilidad operativa de la empresa.

En el caso de personas físicas con actividad empresarial, puede afectar incluso su tranquilidad personal. Las revisiones generan estrés, desgaste y consumo de tiempo.

Y el tiempo, en cualquier emprendimiento, es capital.


¿Por qué la gente lo hace?


En mi experiencia profesional, las razones suelen ser tres:


  • Desorden contable.

  • Desconocimiento técnico.

  • Confianza excesiva en que “nunca revisan”.


Hoy el sistema fiscal mexicano es profundamente digital. El margen para improvisar es cada vez menor.

La verdadera estrategia fiscal no consiste en forzar deducciones. Consiste en estructurar correctamente la actividad económica desde el inicio, documentar adecuadamente y cumplir los requisitos legales.


¿Qué hacer si ya presenté una declaración con deducciones indebidas?


Si fue un error detectado a tiempo, lo más prudente es presentar una declaración complementaria antes de que la autoridad inicie facultades de comprobación. La autocorrección reduce significativamente el impacto de multas.

Si existe duda sobre la procedencia de una deducción, debe analizarse jurídicamente antes de presentar la declaración. Una revisión preventiva siempre será menos costosa que una defensa posterior.


Conclusión

Incluir deducciones no autorizadas no es una estrategia financiera; es asumir un riesgo que puede multiplicarse con el tiempo.

La ley permite disminuir la base del impuesto cuando se cumplen requisitos específicos. Fuera de ese marco, lo que parece ahorro puede transformarse en contingencia.

La pregunta final es simple:¿Prefieres optimizar con estrategia o improvisar con riesgo?

En materia fiscal, la diferencia no se mide en pesos. Se mide en estabilidad.


 
 
 

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