Del citatorio al “café institucional”: la nueva persuasión del Servicio de Administración Tributaria y el giro en la materialidad rumbo a 2026
- MONICA RAYA
- 22 dic 2025
- 3 Min. de lectura
En los últimos meses ha comenzado a circular un tipo de comunicación del Servicio de Administración Tributaria que, en apariencia, rompe con la narrativa tradicional de la autoridad fiscal. Ya no habla de “vigilancias profundas” ni de “ejercicio de facultades de comprobación”. En su lugar, utiliza un lenguaje más suave, casi social: invitación para recibir asistencia y orientación. Un café, pues. Tranquilo. Institucional. Sin prisas.
Pero como en todo café incómodo, la taza no es lo importante, sino la conversación que viene después.
El mensaje es claro aunque esté envuelto en terciopelo. La autoridad no está preguntando si el contribuyente quiere aprender; está señalando que ya identificó un punto sensible y prefiere abordarlo antes de que escale. El tema recurrente es el cumplimiento de obligaciones fiscales en materia de retenciones, una expresión técnica que, en la práctica, conduce de forma directa a la nómina y a todo lo que la rodea: pagos, enteros, CFDI, sistemas y controles internos.

La estructura del llamado también es reveladora. No basta con que acuda “alguien del área fiscal”. Se requiere la presencia del representante legal, es decir, de quien asume responsabilidad jurídica, y se abre la puerta —con toda intención— a que asistan las personas encargadas del timbrado de los CFDI de nómina. Aquí el café deja de ser charla y se convierte en auditoría conversada.
El SAT ya no quiere solo papeles. Quiere relatos coherentes. Quiere que quien firma explique y que quien opera confirme. Quiere entender cómo fluye el dato desde la realidad laboral hasta el comprobante fiscal. En otras palabras, ya no le interesa únicamente el resultado final, sino el proceso que lo genera.
Este cambio de tono no implica un cambio de facultades. Implica un cambio de timing. La autoridad está moviendo la fiscalización a una etapa previa, donde aún es posible corregir, ajustar y documentar sin que exista un crédito fiscal determinado. Es una estrategia de persuasión inteligente: quien entiende el mensaje y ordena su operación reduce su perfil de riesgo; quien minimiza la invitación o manda a “alguien que no sabe”, se exhibe solo.
Materialidad 2026: cuando el café se vuelve examen oral
Este enfoque conecta directamente con lo que se espera para 2026 en materia de materialidad. La tendencia es clara: la materialidad dejará de evaluarse como un expediente estático y pasará a revisarse como un sistema vivo. Contratos, CFDI, pagos, declaraciones y plataformas deberán contar la misma historia, sin contradicciones ni atajos creativos.
La nómina será uno de los primeros filtros porque es el punto donde convergen personas reales, dinero real y tecnología. Si el SAT puede sentarse a “tomar café” contigo y entender, sin fricciones, cómo funciona tu nómina, cómo se timbra, quién valida y cómo se controla, entonces el riesgo se diluye. Si la explicación se rompe, la siguiente reunión ya no será con café.
Conclusión
La invitación al café no es un gesto de buena voluntad. Es una prueba de madurez fiscal. El SAT está observando quién gobierna su operación y quién solo reacciona cuando ya es tarde. En 2026 no ganará quien tenga más documentos, sino quien tenga procesos defendibles, equipos alineados y una historia fiscal que se pueda explicar sin titubeos.
Porque en este nuevo juego, cumplir ya no es suficiente.Hay que saber sentarse, mirar a los ojos… y explicar cómo se hace el café.




Comentarios