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EBITDA vs. Cash Flow:Dos Lógicas, Dos Propósitos

  • Foto del escritor: MONICA RAYA
    MONICA RAYA
  • hace 5 días
  • 14 min de lectura

El EBITDA y el Cash Flow miden fenómenos distintos: el primero aproxima la rentabilidad operativa antes del costo del capital; el segundo registra el movimiento real del efectivo. La contabilidad fiscal —orientada al cumplimiento tributario ante el SAT— produce cifras que pueden diferir sustancialmente de la contabilidad financiera formulada conforme a las Normas de Información Financiera (NIF). El empresario que confunde ambas perspectivas corre el riesgo de reportar utilidades mientras experimenta insolvencia operativa, o de sobrepagar ISR sin haber ejercido sus derechos fiscales. Este artículo desarrolla el análisis técnico de las tres métricas (EBITDA, CFO y FCF), contrasta los marcos normativos y propone una metodología de lectura integrada para la gestión estratégica.


 



 

EL PROBLEMA DE LOS DOS LENGUAJES

Todo empresario en México enfrenta, tarde o temprano, una paradoja desconcertante: el contador reporta utilidades, el SAT exige el pago de ISR, y la cuenta bancaria muestra un saldo que no alcanza para cubrir nómina. Esta aparente contradicción no es un error contable; es la expresión práctica de un principio que la formación empresarial frecuentemente omite: la contabilidad tiene al menos dos lenguajes, y cada uno responde a una pregunta diferente.

El primero es el lenguaje del cumplimiento tributario: la contabilidad fiscal, regulada por la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), el Código Fiscal de la Federación (CFF) y la Resolución Miscelánea Fiscal (RMF) vigente, cuyo propósito exclusivo es determinar la base gravable sobre la que se calcula el ISR, el IVA acreditable y demás contribuciones federales. Su interlocutor es el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

El segundo es el lenguaje de la gestión estratégica: la contabilidad financiera, formulada conforme a las Normas de Información Financiera (NIF) emitidas por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF), cuyo propósito es revelar la situación económica real de la entidad. Su interlocutor es el empresario, el inversionista, el acreedor financiero y cualquier usuario que necesite tomar decisiones fundamentadas.


La falla estratégica más frecuente en la pequeña y mediana empresa mexicana no es la ignorancia de las reglas fiscales, sino la confusión entre ambos marcos: gestionar el negocio con base en cifras diseñadas para el cumplimiento tributario, no para la toma de decisiones.


En este contexto, las tres métricas centrales de este artículo —EBITDA, Operating Cash Flow (CFO) y Free Cash Flow (FCF)— pertenecen al lenguaje financiero, no al fiscal. Comprenderlas, construirlas correctamente y saber qué decisiones habilita cada una es el objetivo de este análisis.

MARCO NORMATIVO DE REFERENCIA


La contabilidad fiscal: el lenguaje del cumplimiento


La contabilidad fiscal en México se estructura sobre tres pilares normativos fundamentales:

▸   Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR): Artículo 17: momento de acumulación de ingresos. Artículo 25: deducciones autorizadas. Artículo 34: porcentajes máximos de deducción de inversiones (depreciación fiscal: computadoras 30%, automóviles 25%, maquinaria 10%). Artículo 39: valuación de inventarios. Artículo 9: determinación de la utilidad fiscal. Tasa corporativa vigente 2026: 30% para personas morales del régimen general.

▸   Código Fiscal de la Federación (CFF): Artículo 28: obligación de llevar contabilidad electrónica (CFDI, DIOT, balanza de comprobación) y envío al SAT mediante el Buzón Tributario. Artículo 29: comprobantes fiscales digitales (CFDI 4.0). La contabilidad fiscal es, ante todo, un registro que debe poder ser auditado y conciliado con las declaraciones periódicas.

▸   Resolución Miscelánea Fiscal (RMF) 2026: Reglas de carácter general que complementan y operativizan la LISR, LIVA y CFF. Su relevancia para la contabilidad fiscal es equivalente a la de las reglas de detalle en cualquier sistema normativo.

Un aspecto crítico: la depreciación fiscal (Art. 34 LISR) establece tasas fijas por categoría de activo, independientemente de la vida útil real del bien. Esto genera una divergencia estructural con la depreciación contable (NIF C-6), que se basa en la estimación razonada de la vida útil por parte de la administración.


La contabilidad financiera: el lenguaje de las decisiones


Las NIF mexicanas establecen el marco conceptual y las reglas particulares para la preparación de estados financieros con propósito de información general. Las normas directamente aplicables al análisis de EBITDA y flujos son:

▸   NIF A-1 (Marco Conceptual): Define los objetivos de la información financiera: ser útil para la toma de decisiones económicas de los usuarios. La utilidad tributaria no es objetivo de los estados financieros NIF.

▸   NIF A-5 (Elementos de los Estados Financieros): Define activo, pasivo, capital, ingreso, costo y gasto con base en su naturaleza económica, no en su tratamiento fiscal.

▸   NIF B-2 (Estado de Flujos de Efectivo): Estructura, clasificación (operación, inversión, financiamiento) y métodos de presentación (directo e indirecto). El CFO que analizamos corresponde a las actividades de operación.

▸   NIF B-3 (Estado de Resultado Integral): Presentación del resultado del periodo; el EBITDA se construye a partir de sus componentes.

▸   NIF C-6 (Propiedades, Planta y Equipo): Depreciación contable con base en vida útil estimada y valor residual; puede diferir significativamente del Art. 34 LISR.

▸   NIF D-4 (Impuestos a la Utilidad): Reconocimiento del impuesto diferido derivado de las diferencias temporales entre resultado fiscal y contable.


La brecha estructural: diferencias temporales y permanentes


Las diferencias entre resultado fiscal y resultado contable se clasifican en:

▸   Diferencias temporales: Partidas que se reconocen en periodos distintos en lo fiscal y en lo contable, pero que eventualmente se igualan (e.g., depreciación acelerada fiscal vs. depreciación por vida útil; PTU deducible vs. PTU reconocida como gasto). Generan Impuesto Diferido (NIF D-4).

▸   Diferencias permanentes: Partidas que nunca se igualan porque la LISR las excluye definitivamente (e.g., gastos no deducibles del Art. 28 LISR; ingresos exentos que sí forman parte del resultado contable).


Consecuencia práctica: la utilidad que reporta el sistema contable de una empresa raramente coincide con su utilidad fiscal. El ISR pagado no representa un porcentaje uniforme de la utilidad contable NIF. El empresario que interpreta el impuesto pagado como proporción de la utilidad neta comete un error de análisis que puede distorsionar sus decisiones de precio, distribución y reinversión.


CONTABILIDAD FISCAL VS. FINANCIERA: CUADRO COMPARATIVO

La siguiente tabla sintetiza las diferencias estructurales entre ambos marcos con referencia normativa precisa:

 

CRITERIO

CONTABILIDAD FISCAL

CONTABILIDAD FINANCIERA (NIF)

Propósito

Determinar la base gravable y cumplir obligaciones ante el SAT

Reflejar la situación económica real para la toma de decisiones

Marco normativo

LISR, LIVA, CFF, RMF vigente

NIF A-1 a NIF C-21 (CINIF); IFRS supletorio

Reconocimiento de ingresos

Devengado (Art. 17 LISR) o base caja (RESICO PF)

Devengado conforme a NIF D-1

Depreciación

Tasas fijas por categoría (Art. 34 LISR: comp. 30%, maq. 10%)

Vida útil estimada por administración (NIF C-6)

Inventarios

Art. 39 LISR: PEPS o costo de producción estimado

NIF C-4: costo identificado, PEPS o promedio; valor neto de realización

PTU deducible

Tope Art. 28, fracc. XXVI LISR (PTU pagada / utilidad fiscal)

Gasto del periodo; reconocimiento pleno (NIF D-3)

Resultado

Utilidad fiscal (base ISR); puede diferir de utilidad contable

Utilidad neta NIF; base de dividendos y análisis de rentabilidad

Flujo de efectivo

No es objetivo fiscal; sin equivalente en legislación tributaria

NIF B-2: obligatorio para entidades con obligación pública

 

Fuente: Elaboración propia con base en LISR vigente 2026, CFF, RMF 2026 y NIF emitidas por el CINIF. Las diferencias listadas son las más frecuentes en PyMEs y empresas de régimen general. El análisis de impuesto diferido (NIF D-4) puede generar impactos adicionales.


 

LAS TRES MÉTRICAS: CONSTRUCCIÓN, ALCANCE Y LIMITACIONES

EBITDA — Proxy de rentabilidad operativa

 

  EBITDA  =  EBIT + Depreciación + Amortización  =  Utilidad Operativa + D&A 

 

El EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization) es una medida de rentabilidad operativa que excluye el costo del financiamiento (intereses), la carga impositiva (ISR y PTU) y las partidas no monetarias de depreciación y amortización. Su objetivo analítico es responder: ¿cuánto genera la operación del negocio antes de las decisiones de financiamiento y estructura fiscal?

Esta característica lo convierte en el indicador estándar para comparar el desempeño operativo entre empresas de distintos sectores, estructuras de capital y jurisdicciones fiscales, ya que elimina las distorsiones generadas por diferentes niveles de apalancamiento, tasas impositivas y políticas de depreciación.


Limitaciones críticas del EBITDA:

▸   No es efectivo: El EBITDA no mide el efectivo generado. Al excluir cambios en el capital de trabajo (cuentas por cobrar, inventarios, cuentas por pagar), puede mostrar valores elevados en empresas que acumulan cartera vencida o inventario de lento movimiento sin generar caja.

▸   Ignora la inversión requerida: Una empresa intensiva en capital puede reportar EBITDA positivo mientras requiere Capex masivo para mantener su capacidad productiva, generando FCF negativo.

▸   No es una métrica NIF: Las NIF no definen ni regulan el EBITDA. Es una medida de gestión (non-GAAP) que debe construirse a partir de los estados financieros NIF, pero no sustituye a ninguno de ellos.

▸   No considera la estructura fiscal real: Empresas en el mismo sector con distinta estructura de deducciones (inversiones con deducción inmediata vs. depreciación lineal; pérdidas fiscales pendientes) pueden tener el mismo EBITDA y cargas tributarias radicalmente distintas.


Operating Cash Flow (CFO) — El efectivo generado por la operación

 

  CFO  =  Utilidad Neta  +  Partidas no monetarias (D&A)  ±  Variación en Capital de Trabajo 

 

El Cash Flow Operativo (CFO) corresponde, en términos de las NIF mexicanas, a las actividades de operación del Estado de Flujos de Efectivo (NIF B-2). Mide el efectivo que la empresa genera o consume exclusivamente a través de su actividad principal, una vez consideradas las variaciones en el capital de trabajo.

A diferencia del EBITDA, el CFO incorpora el impacto real de: (a) los plazos de cobro a clientes (cuentas por cobrar), (b) la rotación de inventarios, y (c) la negociación con proveedores (cuentas por pagar). Una empresa que vende a crédito extensivo puede registrar ingresos NIF devengados y un EBITDA positivo, mientras su CFO es negativo porque el efectivo aún no ingresó a la tesorería.


Principio clave NIF B-2: Una empresa es solvente cuando su CFO es positivo de forma sostenida. El EBITDA positivo con CFO negativo crónico es una señal de alerta de gestión de capital de trabajo deficiente o modelo de negocio con riesgo de liquidez.


Free Cash Flow (FCF) — La métrica de la libertad financiera

 

  FCF  =  CFO  −  Capex  (Inversión en Activos Productivos) 

 

El Free Cash Flow responde a la pregunta más estratégica que puede hacerse un empresario: ¿cuánto efectivo queda disponible, después de mantener y expandir la capacidad productiva, para pagar deuda, distribuir dividendos o financiar nuevas oportunidades?

El FCF es la base del modelo de valoración por Descuento de Flujos (DCF). Un FCF positivo sostenido indica que la empresa no depende del financiamiento externo para sobrevivir; un FCF negativo crónico revela que el negocio consume más efectivo del que genera.


▸   Capex de mantenimiento vs. Capex de expansión: Una lectura sofisticada del FCF distingue entre el Capex necesario para mantener la capacidad actual y el orientado al crecimiento. El FCF calculado solo sobre Capex de mantenimiento revela la generación de caja del negocio en su estado actual.

▸   Implicación fiscal relevante: El Capex está sujeto a deducción fiscal conforme al Art. 34 LISR (porcentajes anuales). La deducción fiscal del Capex no coincide con el flujo de caja del Capex, generando diferencias temporales adicionales.


Cuadro integrador de las tres métricas

 

MÉTRICA

FÓRMULA

QUÉ MIDE

LO QUE NO INCLUYE

USO

EBITDA

EBIT + D&A

Rentabilidad operativa aproximada; antes de costo del capital e impuestos

Capex, capital de trabajo, intereses reales, impuestos efectivos

Comparar desempeño; valoración por múltiplos

CFO (Operating Cash Flow)

Utilidad Neta + D&A ± Capital de Trabajo

Efectivo generado por la operación en el periodo

Capex, financiamiento, dividendos

Evaluar solvencia operativa (NIF B-2)

FCF (Free Cash Flow)

CFO − Capex

Efectivo libre tras reinvertir en activos productivos

Estructura de capital, dividendos, impuestos sobre distribuciones

Valoración DCF; capacidad de deuda

 

Elaboración propia con base en NIF B-2, NIF B-3, NIF A-5 y literatura financiera estándar. El CFO corresponde a las actividades de operación, método indirecto, NIF B-2.


 

CASO PRÁCTICO: TRES EMPRESAS, UNA LECCIÓN

El siguiente análisis comparativo ilustra cómo tres empresas con distintos perfiles sectoriales pueden tener resultados radicalmente distintos en EBITDA, CFO y FCF, y cómo la lectura exclusivamente fiscal oculta estas diferencias. Importes en pesos mexicanos (MXN).

 

CONCEPTO

EMP. A Manufactura

EMP. B Servicios digitales

EMP. C Retail expansivo

Ventas netas

$ 50,000,000

$ 18,000,000

$ 35,000,000

EBITDA

$ 8,500,000

$ 6,300,000

$ 4,200,000

Margen EBITDA

17.0%

35.0%

12.0%

D&A

$ (3,200,000)

$ (400,000)

$ (600,000)

Intereses netos

$ (1,800,000)

$ (200,000)

$ (900,000)

ISR causado

$ (1,050,000)

$ (1,710,000)

$ (810,000)

Utilidad neta

$ 2,450,000

$ 3,990,000

$ 1,890,000

Var. Capital de Trabajo

$ (500,000)

$ 200,000

$ (3,800,000)

CFO — Operating Cash Flow

$ 5,150,000

$ 4,590,000

$ (1,310,000)

Capex

$ (6,000,000)

$ (300,000)

$ (1,500,000)

FCF — Free Cash Flow

$ (850,000)

$ 4,290,000

$ (2,810,000)

 

Nota: Datos ilustrativos. ISR estimado al 30% sobre resultado fiscal aproximado. La base fiscal difiere de la base contable por diferencias en depreciación, capital de trabajo y partidas no deducibles. Las cifras no incluyen impuesto diferido (NIF D-4).

 

Análisis de resultados


Empresa A — Manufactura intensiva en capital: EBITDA de $8.5M y margen del 17% que podría parecer sólido. Sin embargo, un Capex de $6M genera un FCF negativo de $850,000. La empresa tiene operación rentable, pero consume más efectivo del que libera. El ISR se paga sobre una base fiscal que puede diferir significativamente del resultado contable, dependiendo de la deducción fiscal de las inversiones conforme al Art. 34 LISR.

Empresa B — Servicios digitales (modelo asset-light): Con el margen EBITDA más alto del grupo (35%), Capex mínimo y capital de trabajo favorable (clientes pagan por adelantado), genera un FCF de $4.29M. Este es el modelo financiero óptimo: alta rentabilidad operativa con baja necesidad de reinversión en activos físicos.

Empresa C — Retail en expansión agresiva: El caso más revelador. EBITDA positivo de $4.2M, utilidad neta de $1.89M. Y sin embargo: CFO negativo de $1.31M y FCF negativo de $2.81M. La expansión de inventarios consumió todo el efectivo operativo. Esta empresa está creciendo en ventas y reportando utilidades fiscales, pero destruyendo efectivo. El empresario que lee solo el resultado fiscal o el EBITDA no identifica este riesgo hasta que el banco niega la siguiente línea de crédito.

La conclusión del caso es inequívoca: una empresa puede reportar EBITDA positivo, pagar ISR sobre utilidad fiscal real y, simultáneamente, tener un FCF negativo que pone en riesgo su continuidad operativa. Solo el análisis integrado de las tres métricas revela la situación real del negocio.


 

IMPLICACIONES ESTRATÉGICAS PARA EL EMPRESARIO MEXICANO

La pregunta correcta antes de cada decisión


Toda decisión empresarial de relevancia —inversión en activos, distribución de dividendos, contratación de deuda, fijación de precios, apertura de sucursales— debe responder tres preguntas en secuencia:


▸   ¿Es rentable operativamente? (EBITDA) ¿La operación genera valor antes del costo del capital? Si el EBITDA es negativo, el negocio destruye valor en su nivel más básico.

▸   ¿Genera efectivo la operación? (CFO) ¿El modelo de negocio convierte rentabilidad en efectivo? Un EBITDA positivo con CFO negativo indica problemas en el ciclo de conversión de efectivo.

▸   ¿Queda efectivo libre después de invertir? (FCF) ¿El negocio es autosuficiente o depende del financiamiento externo? La respuesta determina la estrategia de capitalización y distribución.


La trampa del resultado fiscal como indicador de gestión

El resultado fiscal (base ISR) es un indicador diseñado exclusivamente para determinar la contribución tributaria de la entidad. Utilizarlo como proxy de rentabilidad produce distorsiones sistemáticas:

▸   Sobre-optimismo por deducciones especiales: Un ejercicio con alta deducción fiscal (inversiones con deducción inmediata, pérdidas fiscales amortizadas) puede mostrar un resultado fiscal bajo, aparentando un negocio poco rentable, cuando en realidad la empresa tiene EBITDA y CFO sólidos.

▸   Sobre-tributación por diferencias permanentes: Gastos no deducibles del Art. 28 LISR incrementan la base fiscal sin incrementar la utilidad económica real, generando una carga tributaria desproporcionada respecto al resultado contable.

▸   Confusión en la toma de decisiones de distribución: El empresario que distribuye dividendos basándose en la utilidad fiscal (no en la CUFIN ni en el FCF disponible) puede descapitalizar la empresa o incurrir en cargas tributarias adicionales no planeadas.


Señales de alerta que solo el análisis financiero revela

 

SEÑAL DE ALERTA

LO QUE INDICA

ACCIÓN RECOMENDADA

EBITDA positivo + CFO negativo

Ciclo de cobro extenso, acumulación de inventario o crédito insuficiente con proveedores

Revisar plazos de cobro, política de crédito y rotación de inventarios

CFO positivo + FCF negativo crónico

La empresa requiere Capex constante para operar; riesgo de trampa de inversión

Evaluar Capex de mantenimiento vs. expansión; analizar arrendar vs. comprar

Utilidad fiscal alta + FCF negativo

ISR se paga sobre base que no refleja el efectivo real; riesgo de liquidez por tributación

Análisis de diferencias temporales; diferimiento fiscal; revisión de deducibles

EBITDA alto + múltiplo de valoración bajo

El mercado descuenta calidad del EBITDA por alta necesidad de Capex o deterioro de capital de trabajo

Migrar análisis a FCF yield y EV/FCF como métricas complementarias de valoración

 

METODOLOGÍA INTEGRADA: CÓMO LEER SU EMPRESA EN DOS DIMENSIONES


La propuesta metodológica de RRE Accounting Firm para el análisis integrado parte de la construcción simultánea de dos cuadros de mando:


Dimensión 1: Cuadro de Cumplimiento Fiscal

▸   Resultado fiscal del ejercicio (conciliación utilidad contable → fiscal)

▸   ISR causado y diferencias temporales / permanentes (NIF D-4)

▸   CUFIN y CUCA actualizadas para decisiones de distribución

▸   Obligaciones periódicas: IVA mensual, ISR provisional, IMSS, Infonavit

▸   Pérdidas fiscales pendientes de amortizar y estrategia de aplicación

Dimensión 2: Cuadro de Análisis Financiero (NIF)

▸   Estado de Resultado Integral (NIF B-3): EBITDA, EBIT, utilidad neta

▸   Estado de Flujos de Efectivo (NIF B-2): CFO, actividades de inversión (Capex), FCF

▸   Balance General (NIF B-6): capital de trabajo, índice de liquidez, apalancamiento

▸   Indicadores de gestión: días de cobro, días de pago, rotación de inventarios

▸   Valoración simplificada: múltiplo EV/EBITDA, EV/FCF para benchmarking sectorial

 

La regla de oro: use la Dimensión 1 para cumplir con el SAT y ejercer sus derechos fiscales. Use la Dimensión 2 para decidir si abre una sucursal, acepta un crédito, distribuye utilidades o vende la empresa. Nunca invierta los propósitos de cada dimensión.


 

CONCLUSIONES


El análisis desarrollado en este artículo permite formular cuatro conclusiones de aplicación directa para el empresario mexicano:

Primera — La contabilidad tiene dos audiencias con necesidades incompatibles.

El SAT necesita saber cuánto debe tributar la empresa. El empresario necesita saber si su negocio es viable, sostenible y generador de valor. Ninguna de estas preguntas puede responderse con el instrumento del otro. Gestionar el negocio con la contabilidad fiscal es el equivalente a conducir mirando solo el odómetro: le dice cuántos kilómetros llevó, pero no si el motor está a punto de fallar.

Segunda — El EBITDA es útil, pero incompleto sin el análisis de flujos.

El EBITDA es una métrica legítima y útil para comparar desempeño operativo, valorar empresas por múltiplos y medir eficiencia antes del efecto del financiamiento. Pero no mide efectivo, no incorpora Capex y no revela la calidad del capital de trabajo. El análisis completo exige las tres métricas en conjunto: EBITDA → CFO → FCF, en ese orden de profundidad.

Tercera — La lectura del efectivo (FCF) es el indicador de sostenibilidad.

Una empresa puede crecer en ventas, reportar EBITDA positivo, pagar impuestos sobre una utilidad fiscal real y, simultáneamente, estarse quedando sin efectivo. El FCF negativo crónico es la señal más temprana y precisa de un problema estructural que eventualmente se manifiesta como crisis de liquidez, incumplimiento de deuda o necesidad de inyección de capital. Monitorear el FCF mensualmente no es un lujo financiero; es gestión básica de continuidad operativa.

Cuarta — La planeación fiscal y el análisis financiero deben integrarse.

La mayor oportunidad de mejora para la PyME mexicana no está en elegir entre contabilidad fiscal o financiera, sino en integrarlas en un sistema de gestión que permita: (a) cumplir con precisión las obligaciones tributarias y ejercer los derechos fiscales disponibles en la LISR; y (b) tomar decisiones de inversión, financiamiento y distribución con base en los estados financieros NIF y los indicadores de flujo de efectivo. Esta integración es la diferencia entre una empresa que sobrevive y una que crece con solidez.

 

Información que transforma decisiones. El empresario que entiende sus números en ambas dimensiones —fiscal y financiera— tiene la base para construir una empresa más sólida, más predecible y más valiosa.


 

  REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

Marco Legal y Regulatorio Mexicano

Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR). Última reforma publicada en el DOF. Arts. 9, 17, 25, 28, 34, 39. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión.

Código Fiscal de la Federación (CFF). Arts. 28, 29, 66, 66-A. Última reforma vigente.

Resolución Miscelánea Fiscal (RMF) 2026. Servicio de Administración Tributaria (SAT). DOF.

Ley del Impuesto al Valor Agregado (LIVA). Art. 1-A Bis. Última reforma vigente.

Normas de Información Financiera (NIF) — CINIF

NIF A-1: Marco Conceptual de las Normas de Información Financiera. México: IMCP.

NIF A-5: Elementos de los Estados Financieros. México: IMCP.

NIF B-2: Estado de Flujos de Efectivo. México: IMCP.

NIF B-3: Estado de Resultado Integral. México: IMCP.

NIF C-6: Propiedades, Planta y Equipo. México: IMCP.

NIF D-3: Beneficios a los Empleados. México: IMCP.

NIF D-4: Impuestos a la Utilidad. México: IMCP.

Literatura Financiera de Referencia

Damodaran, A. (2024). Investment Valuation: Tools and Techniques for Determining the Value of Any Asset (4th ed.). Wiley Finance.

Brealey, R., Myers, S. & Allen, F. (2023). Principles of Corporate Finance (14th ed.). McGraw-Hill Education.

Koller, T., Goedhart, M. & Wessels, D. (2020). Valuation: Measuring and Managing the Value of Companies (7th ed.). McKinsey & Company / Wiley.

Gitman, L. & Zutter, C. (2019). Principios de Administración Financiera (14a ed.). Pearson Educación.

International Accounting Standards Board (IASB). IAS 7: Statement of Cash Flows. IFRS Foundation. (Referencia supletoria conforme a NIF A-8).

 

NOTA DE ALCANCE: Este artículo tiene propósito educativo e informativo. Las cifras presentadas en el caso práctico son ilustrativas. El análisis específico de cada empresa requiere la revisión de sus estados financieros particulares, su régimen fiscal aplicable y las circunstancias de su sector. Para asesoría personalizada, consulte a su contador público o asesor financiero certificado.

 
 
 

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